Angelitos negros - KindleGarten

Angelitos negros, de R.R. López

Una novela sobre sectas y desapariciones con elementos de thriller, humor negro, novela negra y terror, ambientada en España.

Angelitos negros es la tercera novela de la serie que Rafael Robles López inició hace ya veinte años con Historias que no contaría a mi madre. Después vendría Imposible pero incierto, y ahora concluye la trilogía protagonizada por Feliodoro, o Felio a secas.

Si en las anteriores novelas conocimos a Felio durante su etapa estudiantil, ahora descubriremos su entrada en el mundo laboral. Que de nuevo parece basada en parte en las experiencias reales del autor. Felio tiene algo, o mucho, de R.R. López, un escritor que se ha instalado con comodidad en la autopublicación. Donde no solo dispone de total libertad creativa, sino que además las cosas le van bien.

R.R. López - Angelitos negros - KindleGarten

Angelitos negros es una novela breve. Y divertida. Así que se lee enseguida, sin casi darse uno cuenta. Como las anteriores, es una sucesión de situaciones chocantes, absurdas, surrealistas o todo ello.

Una novela con contenidos extras

La novela se divide en once partes y un epílogo. La completan dos apéndices:

El primero se titula «Un estudio sobre desaparecidos en España y satanismo» y es un pequeño artículo del autor sobre el tema. Recordemos que es un estudioso del misterio y lo sobrenatural, con obras como Seres de otra dimensión o Lo poco que sé del misterio. Aunque aquí juega al manuscrito encontrado y lo hace pasar por un escrito de Felio.

El otro es un relato corto protagonizado por Felio y sus amigos, que ya conocemos de las novelas anteriores, y que transcurre en una biblioteca universitaria.

Felio, vuestro chico trabajador

Angelitos negros comienza con un prólogo que sitúa a Felio y a sus amigos en Liverpool, celebrando una despedida de soltero. La situación se complica, combina escatología y slapstick y marca un momento de felicidad para el protagonista, porque a partir de ahí todo irá cuesta abajo.

Felio narra en primera persona, como siempre hace, y retrata el mundo laboral español que por desgracia todos conocemos tan bien. Precariedad, abusos, inestabilidad y poco futuro a la vista. De hecho Angelitos negros comienza pareciendo una novela neorrealista, en la línea de Martín Zarza, aunque con el humor negro que da siempre R.R. López a sus novelas.

Así que tendremos a Felio viviendo en un piso-zulo y trabajando sin contrato como pintor, en una empresa bastante opaca y con unos compañeros algo lumpen. Estos secundarios, La Arrorra y Piñoño, son dos currelas aficionados a la rumba flamenca y a gritarle procacidades a las mujeres. R.R. López hace un poco de tipismo (con estos y otros personajes) y un destripe humorístico de la música de Los Chichos o Los Calis.

El giro al misterio

La trama se desplazará de Córdoba a una granja porcina, donde Angelitos negros va cambiando progresivamente de registro hacia el misterio. El ritmo narrativo aumenta a medida que la historia se vuelve más truculenta, hasta hacerse frenético. De este modo, los últimos capítulos se leen prácticamente de un tirón.

Todo el apartado de misterio se beneficia de los citados conocimientos del autor sobre esta temática. A través de un diálogo y de unas cuantas pinceladas más, R.R. López diserta sobre la cuestión de fondo. Un tema muy delicado pero que extrañamente pasa desapercibido para los medios de comunicación y la sociedad en general.

Una buena despedida para Felio

Con Angelitos negros despedimos a Feliodoro y a su habilidad para meterse en situaciones tan comprometidas como bochornosas (y para salir de ellas, como la del capítulo VI, un interludio calamitoso ambientado en Alemania). Por el camino quedan guiños a la cultura kitsch española, juegos de palabras, escatología, muchos momentos flichornosos y la combinación de humor y misterio que ya es la marca personal de R.R. López.

El volumen trasluce, en cualquier caso, un trabajo de documentación sólido y dilatado en el tiempo. Ahí está el podcast El horror có(s)mico para corroborar tanto la afición del autor por el misterio y lo sobrenatural como los conocimientos que atesora sobre el tema. El acierto de Angelitos negros es acercar el tema al público de una manera amena, embebido en una trama novelesca. Una trama que, fuera de los elementos más felianos (como una fiesta satánica a ritmo de reguetón), es totalmente plausible.

Trama que lleva implícita también una carga de crítica social. De las desigualdades, de los abusos del empresariado español, de la emigración forzosa de los jóvenes, de las corruptelas y de la economía sumergida. Y, por encima de todo ello, de la impunidad de las élites socioeconómicas para cometer sus tropelías.

Angelitos negros, elogio de la brevedad

Fue un acierto situar en el apéndice la mayor parte de la información sobre la cuestión de fondo. De esa manera se evita el infodumping en la novela. Que al ser corta, no tiene problemas para mantener la atención del lector y la tensión narrativa.

R.R. López se maneja bien en las extensiones cortas y medias, que favorecen su estilo narrativo. Ahora su universo literario despide a Felio, al menos por el momento, después de más de veinte años. Aunque no cabe duda de que su autor volverá pronto con alguna otra novela que siga mezclando el misterio con el humor absurdo.

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Bloguero, escritor y redactor de contenidos. Colaborador de las revistas Windumanoth, HyperSpace y Libros Prohibidos, y del podcast El Sótano de Radio Belgrado. Miembro de la revista Tantrum y del colectivo Inicia Literaria. Autor de Leyendas del Colt con el seudónimo Kenneth James.
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