Kung Fu Yoga - KindleGarten

Kung Fu Yoga

En 2014, China y la India firmaron un convenio para fomentar la coproducción cinematográfica, con la idea de surtir de títulos sus dos mercados, los más populosos del planeta. En el caso de la India, además, el segundo mundial en cantidad de producciones, solo por debajo de los Estados Unidos de América.

Uno de sus resultados es esta Kung Fu Yoga, una cinta de aventuras y artes marciales destinada al público familiar y poco exigente. Para ello contaron con Jackie Chan, el actor chino más conocido en todo el planeta, quien desde hace tiempo se dedica a facturar bodrietes de usar y tirar a ritmo de varios por año.

Kung Fu Yoga no es una excepción. Y es una lástima, porque dirige Stanley Tong, responsable de algunos de los mejores títulos de Jackie como Duro de matar.

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Jackie Chan ya pasa de los 60 años y se nota, tanto en los más que evidentes retoques de cirugía estética como en sus acrobacias y movimientos de artes marciales, menos espectaculares ya (aunque quien tuvo, retuvo). Aquí interpreta a Jack Chan (es que ya ni se molestan), uno de los mejores arqueólogos chinos. Que además sabe Kung Fu, y que se ve embarcado en la búsqueda de una valiosa reliquia hindú junto con sus dos estudiantes (Yixing Zhang y Miya Muqi) y su sobrino Jones (el hongconés Aarif Rahman).

La India aporta tres de sus estrellas de Bollywood: las bellas Disha Patani y Amyra Dastur, y el galán Sonu Sood. También contribuye con escenarios y extras, todo muy colorido, como les gusta por allí.

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Kung Fu Yoga funciona como una enorme promoción publicitaria. De China, como país moderno que tiene tecnología punta, personal cualificado, universidades de vanguardia y casoplones. Miya Muqi se pasa la cinta luciendo modelitos, para que quede claro que China ya desterró los pijamas negros.

Y de India, como destino turístico colorido, exótico y por supuesto muy espiritual. De eso y de las virtudes del yoga, tantas que las enumeran, y que sirve hasta para bucear mejor.

Así que la película es un desfile de escenarios pintorescos, por los que la trama avanza sin demasiada tensión. Incluye secuencias rodadas en Dubai, casi un publirreportaje para lucir el lujo, el oropel y el tren de vida que se gastan en el emirato.

El problema de tantos escenarios es el mismo que lastra toda la película: demasiado CGI, y no demasiado bueno. En los fondos cantan mucho los cromas, y los elementos generados por ordenador son bastante ramplones, como los animales o los vehículos que participan en la persecución por las calles de Dubai. La escena de Jackie conduciendo un automóvil con un león detrás es particularmente llamativa, porque le intentaron dar un toque de dibujos animados (con cierto éxito), pero se alarga demasiado, perdiendo toda la gracia.

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Kung Fu Yoga comienza, de hecho, con una larga escena introductoria en animación por ordenador, que parece sacada de un videojuego de los 2000. Al menos tuvieron el detalle de homenajear a Jackie dándole a un personaje su aspecto de joven.

Poco importa el principio, viendo el final. Como concesión al mercado hindú, casi una autoparodia, todo termina con un multitudinario número musical a lo Bollywood, donde por lo menos podemos ver en acción a Disha Patani y Sonu Sood, y a Jackie pasándoselo en grande. Lástima que, a cambio, nos perdamos las clásicas tomas falsas o bloopers que cierran todas sus películas.

El escenario de esta secuencia final es lo mejor de la película: combinado con el omnipresente CGI, se recrea una gran caverna subterránea y un templete de oro, usando decorados tradicionales. Mucho cartón-piedra y mucho plástico, que se notan y le dan un toque añejo muy sabroso. Porque recuerdan a los escenarios televisivos de Star Trek o Buck Rogers en el siglo XXV, o al de cualquier producción de ciencia ficción o espada y sandalia de los años 60.

Por el camino, una historia que avanza conectando escenas sin demasiada continuidad, con personajes que cambian de lealtades sin que quede claro el motivo, y donde lo mejor son las escenas de artes marciales. Tanto por el estilo cómico de Jackie Chan, como por la aportación de Aarif Rahman, que además de cantante y actor es un artista marcial (en 2010 ya protagonizara El joven Bruce Lee), muy prometedor si escoge bien sus papeles en la pujante industria china.

En resumen, un batiburillo bobalicón de estilos y géneros para distraerse hora y media, perdonando los agujeros de guión y sin hacerse demasiadas preguntas. Algo que debería ser «Indiana Jones con artes marciales» y se queda más en un capítulo regulero de Cazatesoros. Y que esperemos que no marque la línea de esta colaboración asiática, que está en situación de traernos otros productos mucho más potentes.

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