Melanie - La chica con todos los dones - KindleGarten

Melanie, la chica con todos los dones (El Apocalipsis va a llegar 17)

Una película posapocalíptica que termina siendo una de zombis, o una de zombis en el futuro posapocalíptico. Melanie: The Girl with All the Gifts (2016) es un cóctel de ciencia ficción, zombis, survival horror y distopía que se vuelve más interesante al final, donde es imposible no recordar a Richard Matheson y a sus vampiros.

Es todo tan británico…

Melanie, la chica con todos los dones (o Melanie sin más, como se distribuyó en algunos países de habla hispana) está dirigida por Colm McCarthy, un realizador escocés muy televisivo. Hasta Melanie solo había dirigido televisión (capítulos de Los Tudor, Sherlock, Doctor Who, Peakey Blinders…), medio al que volvió tan contento a encargarse de capítulos de Black Mirror o Toque de queda.

Melanie (2016) - KindleGarten

En una cinta británica, rodada en Reino Unido (aunque la acción transcurra en Londres, se filmó en Birmingham y otras localizaciones) y con un buen puñado de actores de las islas (y televisivos también), cuenta con la estadounidense Glenn Close como nombre con más tirón del cartel.

Dios salve a la reina, o lo que quede de ella

Melanie adapta la novela The Girl with All the Gifts (2014), del inglés Mike Carey, o M.R. Carey, quien se encargó también del screenplay. Y comienza como una historia posapocalíptica convencional, pero dará un par de volantazos hasta llegar a lo que parece la premisa central de Carey, el nóvum que, como veremos, no es tan nuevo.

Todo comienza en un futuro próximo, en el que la Humanidad (militares y científicos, concretamente) sobrevive en bases del Ejército fuertemente protegidas. Allí custodian a una serie de niños y niñas que son tratados como prisioneros peligrosos, con severas medidas de seguridad.

Melanie (2016) - KindleGarten

Una de esas niñas es Melanie (Sennia Nanua, con una capacidad interpretativa sorprendente para los 13 años que tenía cuando se rodó la cinta). Inteligente, estudiosa, educada, brillante y madura para su edad. Melanie siente un gran aprecio por su maestra la señorita Helen Justineau (Gemma Arterton), y mantiene una relación cordial con todos los militares de la base y con la científica jefe, la doctora Caroline Caldwell (Glenn Close).

Poco a poco iremos descubriendo qué esconde la doctora Caldwell y cuál es la función de los sufridos niños y niñas de la base.

El arte de jugar con el espectador

El punto fuerte de Melanie, en este aspecto, es la habilidad de ir desvelando paulatinamente la información, y aquí cabe atribuirle el mérito a Mike Carey, que traslada su novela a la pantalla respetando ese suspense.

Iremos entendiendo que el ser humano y su sociedad han colapsado víctimas de un hongo, que se ha extendido por todo el planeta en menos de veinte años y que convierte a las personas en hambrientos (hungries). En resumen, zombis irracionales que se guían por el olfato y se lanzan sobre sus víctimas para devorarlas a bocados.

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Los niños y niñas como Melanie son la clave para buscar una vacuna, porque están infectados pero son racionales y pueden controlar su hambre, siempre que se oculten las feromonas del cuerpo humano en su presencia usando una crema inhibidora.

Justo cuando descubrimos que la doctora Caldwell es una Mengele la mar de apañada, las base donde vive Melanie es atacada por una turba de hambrientos, la resistencia cae y Melanie, la doctora Caldwell, la señorita Helen y un pequeño grupo de militares escaparán como puedan.

Ahora viene un rato de peli de zombis

Mientras no vamos descubriendo más y más detalles sobre el mundo posapocalíptico de Melanie, la chica con todos los dones, tendremos unos cuantos pasajes de peli de zombis convencional, con todos sus clichés: el miembro del grupo al que muerden y lo esconde, al que muerden y es asesinado por otro del grupo (siendo militares, no les tiembla el pulso), la búsqueda de alimentos y agua, las huidas, los vehículos que se quedan sin combustible, los intentos de contactar por radio con otros supervivientes…

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Todo esto mientras la doctora Caldwell sigue trabajando en la vacuna a contrarreloj, y Melanie (que se pasa todo este fragmento con una máscara a lo Hannibal Lecter) sigue estrechando su relación con la señorita Helen, la única que mostraba empatía real con ella y con los demás niños en la base. Aunque el papel de Helen no parecía tener mucho sentido al principio, lo guardamos porque lo ganará todo al final.

Esta huida hacia adelante llevará al grupo a Londres, bien recreada a base de cromas y CGI. Allí se encontrarán un árbol enorme de esporas del hongo, una imagen bastante impactante, la verdad.

El giro a lo Matheson

Los últimos pasajes de la película dan la vuelta de tuerca con la que Mike Carey buscaba sorprender, y lo hace, un poco. Porque la reminiscencia al Soy Leyenda de Richard Matheson es inevitable. Que no es que esté mal, es un alivio que una peli de zombis se salga de la línea (aunque el final de Melanie no alcance la genialidad del de Shaun of the Dead).

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El giro comienza con la aparición de un grupo de niños y niñas salvajes, una pequeña sociedad primitiva y guerrera de humanos nacidos con el virus, pero racionales. Iguales a Melanie y el resto de niños de las bases militares, pero sin haber disfrutado de la educación de estos. Vamos, que se criaron asilvestrados, sin referentes adultos, como en El señor de las moscas.

Y aquí entra la reflexión que nos interesa, la que vimos no solo en Soy Leyenda, sino en otras historias tanto de poshumanos como de IAs. Si estos poshumanos no necesitan ya a la Humanidad que los precede, ¿por qué deberían regirse por sus normas? ¿por que tendrían, incluso, que compadecerse de sus antecesores? ¿qué nos hace a los humanos tan imprescindibles, tan necesarios? Un enfoque que ya vimos en novelas como Más que humano, de Theodore Sturgeon.

Una forma de tratar el mito del Eterno Prometeo, uno de los pilares de la ciencia ficción. Que hace de Melanie, si no una película redonda, al menos una peli posapocalíptica (y de zombis) distinta.

Correcta y discreta

Melanie tuvo un presupuesto justito, cuatro millones de libras. Por lo que tampoco le podemos exigir demasiado. Colm McCarthy lo aprovechó lo mejor que pudo, y probablemente el mayor gasto fuesen el CGI y la posproducción. En el fondo es un serie B al que salvan el guión (y no siempre) y las buenas interpretaciones, desde la revelación (Sennia Nanua) hasta la consagrada (Glenn Close, que se implica con su papel y no se limita a pasar por allí y marcharse con un cheque.

Melanie (2016) - KindleGarten

A fin de cuentas, M.R. Carey es un autor con una larga carrera en el cómic, la literatura y los guiones, con lo que le tiene pillado el punto a los screenplays.

La cinta no dura demasiado, 111 minutos, y entretiene, tanto por su ritmo, con suficientes escenas de acción, como por el par de sorpresas que da en las secuencias del laboratorio y en su tramo final. Otros pasajes son más predecibles, pero en general es una película amena para pasar una tarde de sábado.

Melanie: una novela de zombis - KindleGarten

La novela está disponible en castellano con el título de Melanie: una novela de zombis. Porque aquí pasamos de sutilezas de ingleses. Y ahí tenemos a Edgard Wright tan feliz con un póster de su Zombies Party en su despacho.

Como curiosidad, Mike Carey hace un cameo como hambriento, en la escena en la que el tropel de zombis asalta y derriba la valla de la base militar.