Miedos - KindleGarten

Miedos: Joe Dante entretiene en piloto automático

Miedos (The Hole) se estrenó en 2009, en dos versiones, 2D y 3D. Por eso el título alternativo en castellano fue Mi3Dos o Miedos 3D.


Fue el año de Avatar, y el 3D estaba de máxima actualidad. Esta cinta de Joe Dante se llevó el premio del Festival de Venecia a la mejor película rodada en aquel nuevo formato. 

Miedos es una película de terror para ver en familia, y así lo reconoció Mark L. Smith, su guionista. De hecho funciona a base de tópicos, lugares comunes y jump scares moderaditos, así que es perfecta para iniciar a los peques en el cine de terror. Como una de esas piscinas que dan por la rodilla para que los pequeñines le pierdan el miedo al agua cuando aprenden a nadar. 


Dirige Joe Dante, garantía de calidad. Dante, que a esas alturas ya no tenía que demostrar nada, trabaja en piloto automático y la película le sale bien aunque no quiera. Recurre a todos los viejos trucos del terror (planos torcidos y demás) y pasa kilos de innovar. 


Lo mismo ocurre con el guión, que no arriesga. Esquema clásico, personajes arquetípicos, el rifle de Chejov (aquí, un colgante) y situaciones que, para los aficionados al fantástico, se disfrutan por previsibles y por ser viejas conocidas. Que casi estás deseando ver, porque reconfortan.  

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Y eso el también lo malo de Miedos. Todo te recuerda a algo, y sobre todo a algo de Joe Dante. Que el tío ni disimula y se divierte metiendo todas las referencias que puede, a trabajos propios o de sus amigos como Spielberg. Los protagonistas podrían ser los de Gremlins o los de Pequeños Guerreros. Lo mismo la pequeña localidad en la que transcurre la acción. 

Estos elementos comunes a los títulos más familiares de Joe Dante (que realmente son más fantásticos que de terror) vienen acompañados de otros clásicos del director: cameo de Dick Miller y papel corto para Bruce Dern. Faltó Robert Picardo para completar la reunión de colegas.

El resumen de Miedos

Dos hermanos, Dane y Lucas (Chris Massoglia y Nathan Gamble) se mudan con su madre a una pequeña y aburrida localidad llamada Bensonville. Dane, el mayor, está amargado porque era feliz en Brooklyn. Allí conocerán a Julie (Haley Bennett), la vecina rubita guapa que se convierte en el interés romántico de Dane, como era de esperar.


Dane y Lucas encuentran una trampilla en su sótano, cerrada con candados (en el viaje del héroe ya tenemos la llamada de la aventura). La abren, por supuesto, y encuentran un pozo oscuro y sin fondo. No tardan en descubrir que el pozo es una puerta a un infierno del que surgen seres monstruosos para atormentarlos a los dos y a Julie. 

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El título en castellano es bastante acertado, por su relación con la trama, que se explica hacia último tercio de la cinta (el tercer acto, el del desenlace, porque la estructura narrativa es sencilla). Aunque para entonces el público adulto lo habrá descubierto y entendido por su cuenta, y la explicación queda para los más pequeños y para algún despistado que estuviese mirando el móvil. 

Un buen Serie B 

Todo en Miedos suena a serie B. Pocos escenarios, pocos personajes, medios aprovechados al máximo (12 millones de dólares de presupuesto, que presumiblemente se irían en su mayor parte al 3D). La parte más espectacular es la que transcurre en el fondo del agujero, con un escenario que está a medias entre el expresionismo alemán más clásico y el primer cine de Tim Burton (por momentos parece el no-mundo de la versión animada de Beetlejuice). Y que, por ambientación, tono y villano, recuerda un montón a todo lo que transcurre tras el espejo del baño en House, una casa alucinante

Entretenimiento sin complicaciones

Miedos, que está disponible en plataformas de streaming en su versión 2D, es una opción muy válida para pasar un rato divertido sin pedir nada más que eso, desconectar durante una hora y media viendo algo que no exija ni mucho esfuerzo ni demasiada atención.

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Si Miedos no fuese una película de Joe Dante, probablemente no se habría estrenado en cines y se habría ido directamente a DVD. Además en su día llegó respaldada por el 3D, que entonces era la bomba pero que a día de hoy perdió bastante gas, la verdad. Y que en Miedos no se echa en falta. 


En cualquier caso, una película resuelta con oficio, que no le va a cambiar la vida a nadie pero que no aburre y no sonroja, que ya es mucho.