Por qué tengo un blog (todavía) - KindleGarten

Por qué tengo un blog (todavía)

[Esta entrada cuenta más o menos lo mismo que la anterior Ocho años de KindleGarten. Si ya leíste aquella, te convalida]

El 26 de febrero de 2013 abría este blog. Entonces la era dorada de los blogs ya había pasado, pero aún no lo sabíamos. El formato comenzaba su declive, en un proceso casi imperceptible: había miles y miles de blogueros (especialmente blogueras), muy activos y muy interconectados. Los canales de Youtube (faltaba mucho para Twitch o TikTok) y las redes sociales todavía eran un complemento para el blog, una forma de publicitarlo y de atraer lectores a nuestro espacio en Blogger (la inmensa mayoría), WordPress (menos) o alternativas residuales como Bloguia, el portal Terra u otras plataformas ya extintas.

Las plataformas vienen y van, la tierra permanece

Desde aquel día han pasado más de ocho años. Y en Internet todo ha cambiado tanto, tantísimo, que sería imposible condensarlo en esta entrada. Para resumir, diremos que las redes sociales pasaron a ser el centro de atención y a ocupar la mayor parte del tiempo que pasamos conectados. Y que el soporte escrito (los blogs especialmente) se está muriendo y cedió su sitio ya a la fotografía y al vídeo como medios de expresión y transmisión de contenidos. Pero vamos, que esto no ha terminado. Nuevas aguas correrán sobre las aguas y nuevas plataformas reemplazarán a las actuales, por muy inamovibles que nos parezcan ahora mismo (Hola Snapchat, ¿sigues ahí?)

En gran parte de esos ocho años sufrí (por tonto, la verdad) viendo cómo era cada vez más difícil no ya captar lectores nuevos, sino simplemente retener a los habituales. Algo fallaba, y no entendía qué. Había invertido en el blog tantas horas como para aprobar un máster o sacarme una oposición. Había realizado una laboriosa migración de Blogger a WordPress (adiós blogroll y cuadro de seguidores) y seguido todos los consejos posible sobre SEO y optimización de escritura en Internet. Pero pese a todo el esfuerzo, un buen día, de golpe y porrazo, el tráfico desapareció. Paf, no más visitas. ¿Algún cambio grande que hizo Google en su algoritmo? Quién sabe.

Por aquel entonces los blogs literarios se veían reemplazados por los booktubers primero y por los bookstagrammers después. Y aún tenían que llegar los podcasts, que existían por lo menos desde 2002 pero que tardaron en popularizarse y multiplicarse exponencialmente.

Un blog en 2021 - KindleGarten

Viendo cómo chicas de trece años reunían decenas de miles de seguidores en su canal de Youtube hablando de libros, mientras que yo malamente lograba cuarenta o cincuenta visitas en una entrada que me llevaba horas elaborar, llegué a una conclusión: no tenía ni idea de qué tecla pulsar, y aquello simplemente no era para mí. Era una antigualla, un dinosaurio, un veterano de una guerra que nadie recordaba y que solo importaba a otros vejestorios como él, que se reúnen en un banco del parque para contarse la misma batallita una y otra vez.

Historia de una ida y una vuelta

Así que decidí cerrar el blog. Puesto que estaba en un servidor de pago, dejó de estar en línea. A diferencia de miles de excelentes blogs que, simplemente, dejaron de actualizar un buen día sin despedirse o diciendo no os preocupéis más por mí, cuyos contenidos siguen disponibles.

Hasta que cambié de opinión y decidí reabrirlo (benditas copias de seguridad). ¿La razón? Bueno, era una verdadera lástima que, aunque solo fuese para unos poquitos lectores (fieles u ocasionales) no estuviese disponible en línea algo en lo que había invertido tanto tiempo. De modo que casi todos los contenidos están de nuevo aquí, salvo ciertas entradas que eliminé. Eran aquellas que de cuando en vez dedicaba a hablar de mí y del blog, de cambios en el mismo, etapas, despedidas y paréntesis. Era información obsoleta, ya no era representativa. Salvo esta de 2015, que sigue en vigor: mi filosofía slow blogging. Que también será un tema viejuno (ahh, Internet, te mueves tan rápido…), pero mira, me da igual.

Por otra parte, el servidor en el que está alojado me cuesta unos cinco euros al mes. Puesto que ni fumo, ni bebo, ni salgo mucho, ni me compro ropa, videojuegos, figuras de colección o aparatillos, me parece un gasto asumible (un gin-tonic de esos con especias y frutitas cuesta bastante más y dura bastante menos) y que me revierte una serie de beneficios personales que paso a detallar. Con títulos de canciones, porque me hace gracia.

Tomás Rivera en 2021, el musical

Esa será mi casa

Supongo que por ser gallego, soy minifudista a nivel físico y mental. Quiero mi pequeña parcelita solo para mí, y una cuenta en un red social no lo es. En una red social es más sencillo llegar a la gente, cierto, y sí, hay cuentas de Twitter que hacen hilos interesantísimos, pero en una red social estás de prestado. No es tu casa aunque lo creas. Tú no pones las reglas. Si un día deciden cerrarte la cuenta por cualquier tontería (como un reporte masivo porque ofendiste a alguien con tu opinión sobre vete-tú-a-saber-qué), o simplemente la red deja de prestar servicio y desaparece (Fotolog, Tuenti…) tu cuenta y tu contenido desaparecerán también.

Un blog sí me parece un casa, aunque sea en un servidor como Blogger o el gratuito de WordPress, que son caseros honestos.

Hotel, dulce hotel

Las redes sociales son un entorno hostil que me produce fatiga mental y ansiedad. Un lugar en el que no controlas las respuestas a tus contenidos. En tu blog no tienes porque pasar miedo, es tu castillo, tu lugar seguro. No tienes porque soportar que te juzguen, ni estás expuesto a zascas (la conducta más odiosa entre todas las conductas odiosas de las redes sociales contemporáneas) o a una cacería encarnizada como las que se organizan en Twitter.

Un blog en 2021 - KindleGarten

Dejadme mi blog y os cedo gustoso el resto de Internet. Todos estos mundos son vuestros, excepto KindleGarten. No intenteis aterrizar allí.

Lejos de las leyes de los hombres

Las redes sociales, los foros como Forocoches o los agregadores de noticias como Menéame acaban convirtiéndose en mentes-colmena donde los comportamientos y las posturas van homogeneizándose y el lenguaje se convierte en idiolecto. Los memes nacen, mutan y mueren como hongos en una sucesión vertiginosa. Los temas (o tendencias) se imponen por el peso de la mayoría y prima la actualidad frente a cualquier otro contenido.

En tu blog tú manejas los tiempos y las temáticas y no estás sujeto a la censura y a las presiones de una comunidad. No tienes que hablar como los demás, puedes hacerlo con tu propia voz.

Un blog en 2021 - KindleGarten

Nadie te obliga a comentar la última serie de TV del siglo, que será reemplazada la semana que viene por otra serie de TV del siglo (que se lo pregunten a Juego de Tronos). Habla de lo que quieras, con el tono que prefieras, cuando lo consideres mejor.

No me importa nada

Escribe frases cortas, utiliza encabezados cada 300 palabras, emplea etiquetas, define una palabra clave y repítela ocho veces, no sobreoptimices… A ver, tengo 43 años (44 el mes que viene), y ya no estoy para preocuparme por las audiencias, el posicionamiento en buscadores o la visibilidad. Al menos cuando hablamos de mi blog, de mi espacio personal (otra cosa ya es cuando escribo para terceros, pero eso es otra historia).

Ya no necesito miles de visitas diarias, ya me mentalicé que Internet es un mercado de pulgas. Tampoco preciso la retribución inmediata y el chute de serotonina de los likes con el que juegan las redes sociales para tenerte enganchado (que a grandes rasgos es el mismo proceso que emplean las casas de apuestas para crear ludópatas). Aquí, alejados del mundanal ruido, todo discurre a otro ritmo, uno más lento.

Insisto: KindleGarten es mi casa, donde estoy en ropa vieja y zapatillas y si me apetece bailo desnudo. No puedes hacer que me suspendan la cuenta, reportarme o bloquearme. Aquí no vendrás a exposearme o insultarme (porque soy yo quien decide qué comentarios se publican y cuales no). Para todo eso vete a Twitter, donde por cierto ya no me encontrarás.

Son mis amigos

En los buenos tiempos de la blogosfera (que vieja suena esa palabra, qué lástima) hice mis primeras amistades virtuales. Gente inspiradora, como Elwin, de El Cubil del Cíclope, que no solo me ayudó un montón cuando comencé, sino que es un ejemplo para todos los blogueros. Diez años acaba de cumplir su blog (en el que incluso me entrevistó en una ocasión), y todo tras dos graves problemas de salud a los que por suerte se ha sobrepuesto. Máximo respeto.

Un blog en 2021 - KindleGarten

Ya pasaron los tiempos de las Afiliaciones de blogs, del «me sigues y te sigo», del blogroll y de todo lo que creaba la blogosfera y la convertía en un lugar maravilloso. Pero no quita que los blogs me sigan pareciendo un lugar más bonito para visitar a los amigos y charlar con ellos que otros soportes más modernos. Sin ruido y sin infoxicación. Amigos y amigas, seguís en mi Feedly.

Arrière du Peloton

En resumen, que me siento un poco como esas señoras de edad, inteligentes, serenas y un tanto desubicadas a las que de un tiempo para aquí interpreta Diane Keaton, que se ha especializado en papeles de mujer mayor con farmatint rubio, gafas y pantalón sobaquero y ahí está tan a gusto disfrutando del otoño de su carrera.

Un blog en 2021 - KindleGarten

Vamos, que puedes intentar seguir el ritmo de Internet (que es una liebre despiadada), o renunciar y continuar al tuyo propio, aunque te vayas quedando rezagado y fuera de lugar. Yo escogí lo segundo. Por eso todavía tengo un blog.

2 respuestas a «Por qué tengo un blog (todavía)»

  1. ¡No sabes cuánta alegría me da leer este post tuyo, estas confesiones, esta declaración de principios con los que me siento tan identificado! Justamente acabo de entrar a tu TAN BIEN HECHO blog, para buscar uno de tus textos que tantos me gustan, de modo de copiar el enlace para una clase que haré esta semana que viene y es que voy a trabajar con mis alumnos la CRÍTICA LITERARIA y nada mejor que usarte de buen modelo (ya hace unos meses atrás también fuiste parte de una de mis clases).
    Gracias por nombrarme y yo feliz de mantener este contacto contigo a lo largo del tiempo, aunque por mí lejos hacerlo en TIEMPO REAL. Tienes mi correo y Gmail permite chatear, hasta hacer videoconferencia…y también está Face (como bien lo hago con otro colega bloguero español).
    Que estés muy bien y espero contarte cómo me va con mi nueva experiencia pedagógica, teniéndote de material pedagógico, je.

    1. ¡Hola, Elwin, qué alegría! Lamento la tardanza en responder. Es mucho honor el que me haces, incluyéndome como material para tus clases. Si puedo ayudarte de alguna otra forma en ese tema, solamente dímelo.
      Aunque tengo un poco abandonada la reseña literaria, y estoy más con otros contenidos, aún hago alguna de vez en cuando, sobre todo de amigos o de obras que me interesan de manera especial.
      Tal vez ahora dedique alguna entrada a la relectura cronológica que estoy haciendo de Stephen King, aunque de una manera personal, porque son contenidos que ya abundan en Internet.

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