Rendel - KindleGarten

Rendel (Justicia en mallas 1)

Finlandia no es, precisamente, una potencia cinematográfica, y la mayor parte de su producción está formado por dramas y realismo social, con Aki Kaurismäki como director más internacional.

Por eso hay que aprovechar las escasas oportunidades para acercarnos a su cine de géneros. Rendel (Jesse Haaja, 2017) es una cinta de acción y superhéroes, con una deuda altísima con las historias de justicieros vengadores, tanto de la Era Pulp, sean The ShadowThe Spider o Black Bat, como modernos, en especial El Cuervo y Darkman.

Porque Rendel comparte muchísimas cosas con estos últimos. Aunque Jesse Haaja optará por una desarrollo no lineal, para ir desvelando poco a poco cómo el padre de familia Rämö (Kris Gummerus) se convierte en Rendel. Lo cual, de todas maneras, no hace la cinta menos predecible. 

La trama es sencilla: Rendel aparece de la nada para ir eliminando, uno a uno, a los hombres de VALA, una empresa farmacéutica bajo la que se esconde una organización criminal. El justiciero va cerrando el cerco en torno a Rotikka (Rami Rusinen), hijo del propietario y jefe del ejército de matones. Rotikka no duda incluso en contratar a un peligroso asesino, Radek (Johnny Vivash), para acabar con Rendel. 

En el otro bando, una periodista entrometida (Minna Nevanoja) y Marla (Alina Tomnikov), una joven con aspecto de cantante de gothic metal que acompaña a Rendel sin más razón aparente que mortificarlo, recordarle lo falible que es y rematar a alguna de sus víctimas de forma expeditiva.

En Rendel todo es previsible, con un tópico tras otro, aunque desde el principio queda claro que no es una producción estadounidense: en el plano inicial, con el justiciero en pie en lo alto de un edificio, sobre una calle vacía, se cuela un bajo comercial con un enorme rótulo de Intersport. La ambientación es de serie B, y se agradece la verdad, todo muy oscuro e industrial. 

Rendel - KindleGarten

La música es efectista, y casi parodia las grandes producciones de superhéroes cuando se pone épica o crepuscular, según el momento. Acompaña bien las escenas de lucha, que por otro lado son algo acartonadas, y les falta fluidez, como si las coreografías tuviesen parones. Lo compensan los primeros planos de golpes sangrientos, muy explícitos. Y el realismo, dentro de ser una cinta de género fantástico.

En cuanto a la sangre, Rendel no se corta. Y, aunque deja fuera de plano algunos golpes demasiado truculentos, sí muestra otros, tan brutos como la muerte de una niña de un tiro a quemarropa en la frente. 

Como ocurre en muchas películas de enmascarados, el personaje principal queda algo desdibujado por poco expresivo, y más cuando el pobre Kris Gummerus, como Rendel, no dice una palabra. Para compensar, es el villano el que se lleva más minutos en pantalla. Aquí Rotikka, histriónico y de aspecto extravagante, y su lugarteniente Lahtaaja (Renne Korppila) se quedan la mejor parte. Mientras que el personaje de Radek, prometedor cuando aparece, queda como desahogo cómico. 

El resultado se deja ver, con complicidad y sin exigencias. Es como un videoclip largo, rodado casi por completo en interiores y con buenas interpretaciones, de actores y actrices con carreras dilatadas en Finlandia, y  de alguna cara internacional de secundarios habituales como Bianca Bradey, Michael Hall o Sheila Shah. 

Se le podrían criticar muchas cosas, aunque la más notoria sea el precipitado proceso por el que Rämö se convierte en Rendel, despachado con un par de planos, y sin un proceso de entrenamiento previo, por el que un contable no demasiado atlético se convierte en un experto en lucha cuerpo a cuerpo. Tampoco está muy bien explicado el papel de Marla y, aunque al final todo tenga sentido, se resuelve de un plumazo. 

Comentar por último que en la sinopsis y en todo el planteamiento de la película se percibe la intención de iniciar una franquicia, incluida la escena postcréditos. Y lo lograron: Rendel 2: Cycle of Revenge está en posproducción en estos momentos.